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Las Mujeres Mesoamericanas en Resistencia por una Vida Digna, somos mujeres articuladas en un espacio político diverso, autónomo y en resistencia frente al sistema capitalista, colonialista y patriarcal, para entrelazar nuestras luchas locales, nacionales y regionales hacia la construcción de sociedades justas que tengan como eje central de convivencia el cuidado de la vida y el planeta.

EL CUENTO DEL MOMENTO...

El cuento del momento
ante el fin del juicio del siglo, Rios Montt es Genocida
Sandra Morán, mayo 10 del 2013

Erase esa vez, ese día, en que la experiencia como personaje permanente nos contaba que la alegría con una fuerza increíble, se presentó en la vida de muchas personas, de aquí y allá, de toda la faz de la tierra.
La Alegría enriquecía la vida de todas las personas y se presentó ante los ojos llorosos y atónitos de quienes podían verla, estaba allí orgullosa acompañada de la esperanza y la certeza, junto a la dignidad y a la verdad, todas ellas, en ese preciso instante se juntaron con la justicia y todas prevalecieron ante la mentira, el chantaje y la impunidad
Era impresionante, ante un sol radiante, la tierra temblando y la lluvia que no quiso quedarse atrás, los seres con sus rostros y sus trajes multicolores saltaban para allá y para acá, pues la alegría no les cabía en ningún lado, y esta se expresaba además, con el grito y el llanto que salían desde muy adentro, así como la tierra minutos antes, ya lo había expresado, por eso dicen los abuelos que la lluvia no se quedo atrás, pues quería también estar allí. Había flores, incienso, cohetillos, globos, música, todo digno de la fiesta que por supuesto se hizo presente.
Afuera y en diferentes lugares, los seres de horror no dejaban de vociferar, abrían su boca y salían las palabras hirientes racistas y misogenas que suelen decir, pero no los oían, porque la alegría en ese momento estaba tan grande que cómo iban a poder empañarla? si todas las amigas estaban juntas.
Así, en la fiesta se recordó, invocó y agradeció a todas y todos aún a los que allí no estaban, pues todo mundo decía que las abuelas de ayer y de siempre estaban danzando, estaban llorando, por eso también cayó del cielo, para estar juntas. Ay la experiencia no podía sentirse más grande, pues ni ella lo creía, era como un sueño y se había logrado.
Y así pasaron los minutos llenos de regocijo y de alegría, luego de un tiempecito, la alegría reconocíó que en ese momento también se juntaron la fuerza, la entereza, la resistencia y la identidad que hoy se demostraba que estaban totalmente vivas. Al final todas se fueron juntas sintiéndose fuertes y entrelazadas, en complemento, así como el día lo había permitido.
Y así es la historia que la experiencia nos contaba, y así se los cuento para que lo cuenten y nunca lo olviden, porque las generaciones venideras tendrán que saber, que la justicia venció en un momento a la impunidad, con la fuerza, la entereza de mucha gente, pero sobre todo de seres que iluminados lograron vencer, a pesar de todo.

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